Centro Martin Luther King

Paz con justicia social para Colombia: una apuesta que no cesa

Esa es la expresión de la solidaridad internacional, a la que se integran el Centro Memorial Martin Luther King Jr., las redes y otras organizaciones y grupos diversos desde Cuba.

Aun cuando el 2 de octubre del 2016, el resultado del plebiscito en Colombia asombraba al mundo, los sectores sociales implicados en el proceso de paz en ese país proclamaban que continuarían trabajando por el fin del conflicto armado y la reparación de las grietas sociales, profundizadas por un escenario de guerra de más de cincuenta años. Esa fue también la postura de la solidaridad internacional, de la que ha sido parte el Centro Martin Luther King y las redes que acompaña. A lo largo del período de cuatro años de diálogos en La Habana, sus integrantes han colaborado con diferentes acciones centradas en la paz con justicia social para Colombia.
Remotos parecen aquellos momentos iniciales donde estimulamos a la comunidad eclesial y ecuménica internacional, intelectuales y organizaciones sociales con el propósito de que se sumaran al reclamo de muchos sectores de la sociedad colombiana para que los diálogos de La Habana no se interrumpieran, por el cese bilateral del fuego y para que se abrieran los diálogos con la otra insurgencia, el Ejército de Liberación Nacional.
Una vez que las FARC-EP declararan el cese unilateral del fuego, el CMMLK acompañó la veeduría de organizaciones ecuménicas y sociales colombianas, en lo fundamental con el Diálogo Intereclesial por la Paz, que entre otros integran las organizaciones hermanas, Comisión Interclesial Justicia y Paz, la Comisión de Paz del Consejo de Iglesias de Colombia y la Asociación Cristiana Menonita para la Justicia, Paz y Acción No violenta (JUSTAPAZ).
Más recientemente, el Centro fue escenario de diálogos entre diversas organizaciones indígenas y afrodescendientes de Colombia y su contribución fue decisiva para lograr una lectura diferencial de los acuerdos desde lo étnico y territorial, tal como había sucedido en alguna medida con la perspectiva de género. En este proceso, estos sectores lograron sendas audiencias; el acuerdo incluyó un Capítulo étnico y se constituyó una Comisión étnica de paz para la defensa territorial, con un rol importante en el proceso de implementación desde la perspectiva de los derechos étnicos y de las comunidades.
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En distintas acciones realizadas a lo largo del proceso de paz, ya fuese por el rescate de la memoria histórica, talleres formativos, la comunicación, y la incidencia política se contó con la presencia de integrantes de la Red Ecuménica Fe por Cuba, la de Educadores y Educadoras Populares, así como miembros del equipo del Centro y de la Iglesia Bautista Ebenezer de Marianao. De ahí que también estos esfuerzos hayan estado representados en la participación de Joel Suárez, coordinador general del Centro, en la Ceremonia oficial de firma de los Acuerdos de paz, que tuvo lugar el pasado 26 de septiembre en Cartagena, Colombia; en el Congreso de la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC), y la multitudinaria marcha del 12 de octubre pasado.
El camino de construcción de paz con justicia social en ese país apenas comienza. Los acuerdos de paz recién firmados son un paso esperanzador. El No en el plebiscito ha desatado la conciencia y la movilización de amplios sectores. El futuro de la paz en Colombia se decide, una vez más en las calles. Ahora sumaremos nuestra contribución a la Mesa de Diálogo entre el ELN y el gobierno colombiano, tomando en cuenta que discutirá, en su primer punto de la agenda pactada, la participación de la sociedad en el diálogo mismo.

Última modificación: 21 de octubre de 2016 a las 17:16
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