Centro Martin Luther King

¡MANOS A LA OBRA!

“Hacer es la única forma de demostrar que es posible cambiar el Mundo” Eduardo Galeano

1. Toda acción sirve a una intención. Quien hace sólo una acción puede ser alguien que cumple una tarea. Quien hace una acción pensada ya es alguien que tiene planes. Y quien hace una acción para cambiar el mundo debe ser alguien que abrazó la causa de una sociedad libre, fraterna y feliz. Con esa certeza en la frente y la historia en la mano, el misionero o la militancia sigue como si viera lo invisible y se entrega apasionadamente a su sueño.

2. En tiempos de golpes y pérdida de derechos, hay que resistir para romper el cerco y salir del aniquilamiento que nos aísla y aplasta. El peligro es caer en la tentación de ignorar u desacreditar al pueblo, ser impaciente, engañarse con eventos grandiosos, rebelarse o perder las esperanzas. A la hora de escalar montañas, se disminuye los pasos. El tiempo de resistencia sirve para reafirmar la sublime misión de colorear el universo y, por eso mismo, de pintar, desde ahora, la propia comunidad.

3. No es suficiente con avisar que la casa está ardiendo; es necesario tomar un balde y una manguera, convocar la vecindad y socorrer la casa amenazada. Pues, quien sabe qué hacer y cómo hacer, y aún no lo ha hecho, todavía no ha tomado conciencia. Tomar conciencia es asumir una posición ante la situación y actuar. Y el mundo sólo tiene dos campos: el campo de las personas que quieren la libertad para sí y el campo de las personas que quieren la felicidad colectiva.

4. La historia muestra que el pueblo sólo se mueve cuando piensa que va a perder o se imagina que va a ganar. El pueblo está cansado de discursos y promesas que nada cambian. Solo cree en acciones que resuelven problemas cotidianos concretos como trabajo, comida, casa, salud, seguridad, belleza, dignidad. El pueblo confía en acciones que pueden ser vividas y sentidas, y solo avanza al conquistar victorias. Al sentir que puede, el pobre/trabajador entiende que vale

5. Dificultad no es excusa, es un desafío para cambiar. La persona puede cambiar su apariencia, su comida, humor, estudio, gusto musical en el espejo de lo que sueña para el futuro. Ya puede arreglar y adornar la propia casa; convencer a los vecinos a embellecer plazas y lugares históricos, hacer paseos y hacer teatro. Cambiar las cosas que parecen insignificantes; después, cambiar cosas importantes y, finalmente, cambiar realidades cuyo cambio parece imposible.

6. Las acciones muestran al pueblo que él es un actor con gran poder. Por eso, su experiencia en realizar cambios concretos, también puede mostrar al pueblo la necesidad de transformar, desde la raíz, la sociedad dividida en oprimidos y opresores. Pero la movilización de multitudes puede convertirse en ceniza, también las pequeñas acciones pueden morir cuando no crecen. Por eso hay que apostar en personas, lugares y procesos con posibilidades de crecer y multiplicarse.

7. Es necesario invertir en acciones que puedan universalizarse porque se han convertido en referencias. La experiencia ejemplar puede ser pequeña, pero si irradia, si multiplica, si se reproduce, si recrea… conforme a los tiempos y culturas, entonces produce impacto. Priorizar personas y acciones no es excluir, es concentrar esfuerzos en un punto de partida, que piensa en la multitud como punto de llegada. La multitud es siembra permanente de nuevas iniciativas y militantes.

8. Hacer una sopa comunitaria, festejar un cumpleaños o compartir un punto de bordado, puede ser la primera escuela donde el pueblo aprende a usar su poder al servicio del cambio de la mayoría. La acción de hablar y de oír, de proponer y negociar, de ganar y de perder, de disputar y decidir, de dirigir y obedecer, de responsabilizarse y exigir, de sugerir y conquistar estimula la ambición saludable de ser gente y de ejercer el poder colectivamente.

9. Toda persona debe de participar del proceso para poder beneficiarse del resultado – ese es el secreto del cambio popular. Autoritarismo y populismo producen clientes y votantes; el asistencialismo atrae a las audiencias y dependientes. Sólo el vínculo de la conquista con la conciencia crea sujetos políticos. La acción de cambio parte de la puerta que el pueblo ofrece, pero llega a las raíces de la injusticia – da comida al hambriento, pero pregunta por qué pasa hambre.

10. Una persona consciente se convierte en educadora: se mete en la masa; se deshace de su arrogancia, se acerca al pueblo y lucha con él para cambiar la realidad del lugar. Sin cambiar el medio donde vive la gente es inútil intentar cambiar su comportamiento. Cuando el pueblo toma conciencia de su potencial, deja de ser figurante: la fuerza adormecida se convierte en fuerza real capaz de superar la explotación. La militancia planta la esperanza cuando dice: sí, hermano, tú puedes. ¡Levántate y hazlo ahora!

Última modificación: 5 de julio de 2018 a las 12:27
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