Centro Martin Luther King

LA VICTORIA DEL CHAVISMO EN LAS PRESIDENCIALES 2018 Y EL PROBLEMA DE LA DEMOCRACIA (fragmentos)

Terminada la elección presidencial en Venezuela 2018, los resultados reflejan la configuración del Chavismo como una identidad política madura políticamente, capaz de resistir el más atroz cerco económico y el acoso insurreccional de la derecha, esto justamente a un año de los levantamientos fascistas que quemaron 20 jóvenes en las calles Caraqueñas por ser Chavistas. Estos resultados son la expresión del voto duro Chavista presente como un muro de contención a los intentos de transgresión antidemocrática de la oposición.

Nicolás Maduro ha sido electo presidente con 5.823.728 votos, equivalente al 68 %de los votos emitidos, Henry Falcón obtuvo 1.820.552 votos, Javier Bertucci 925.042 votos y Reinaldo Quijada 34.014 votos.

Estos datos representan el 48% de participación del censo electoral, un resultado importante en el contexto de la táctica de abstención lanzado por la principal alianza opositora y las amenazas norte americanas frente a estos comicios.
Con todo, es una elección muy particular, sin realizarse, ya los países del eje imperial la estigmatizaban como ilegítima, esto a pesar de las más de 60 instituciones que participaron como observadoras internacionales, a pesar de que los candidatos opositores que participaron estuvieron en todas las auditorías al sistema electoral. Unas horas antes de conocerse los resultados los opositores participantes, Falcón y Bertuchi salieron a desconocerlas, curioso que lo hagan antes de saber los resultados. Mañana la alianza opositora las atacará como ilegítimas y fraudulentas. Es un libreto muy conocido y desgastado durante estos 18 años de revolución.

De manera sistemática en el ciclo de revolución Bolivariana en curso, iniciado tras la muerte del presidente Hugo Chávez, se viene trabajando intensivamente por parte de la derecha nacional e internacional en romper el chavismo como referente simbólico de disputa emancipatoria. El dispositivo puesto en práctica está orientado a señalar al Chavismo como modelo fracasado en lo económico y social, juicio que se trabaja desde el matoneo mediático no desde el análisis argumentado de la crisis de los últimos 4 años.

Pero hay una esfera en la que el ataque se ha hecho más intenso, en ella se señala a Venezuela como una dictadura y al presidente Maduro como un dictador. Si bien la palabra dictadura está referida históricamente a una conducta excepcional para la defensa del orden y la constitución, en América Latina está emparentada con la existencia de regímenes tiránicos que estructuran aparatos de terror para exterminar a la oposición política. Dictadura vendría a significar el cierre de los derechos civiles y políticos, en particular y con intensidad el derecho a la vida, el derecho al sufragio, el derecho a la libertad personal así como el derecho a la libertad de expresión.

De manera contraria, el régimen político revolucionario en Venezuela no comporta ninguno de los rasgos dictatoriales o tiránicos que se etiquetan y generalizan desde los medios de comunicación y la ofensiva geopolítica del imperio y los gobiernos de su eje de poder.

Cuando comparamos la realidad venezolana con las reglas procesales y formales mínimas propuestas por Norberto Bobbio para caracterizar una democracia encontramos que estas se cumplen a cabalidad, estas reglas son: – Derecho al voto lo más extendido posible – Regla de la mayoría – Libertades públicas (Opinión, expresión, reunión, asociación, etc)

En 1998 el comandante Chávez ganó la presidencia en elecciones libres controladas por la hoy oposición venezolana, en el 2000 entregó todo el poder a la asamblea constituyente, renunció y concurrió exitosamente a unas nuevas elecciones. En el 2002 en una suerte de referéndum de calle, las mayorías populares lo llevan de nuevo al gobierno después de un golpe de Estado impulsado por esta extraña forma de “oposición democrática” que hay en Venezuela.

Para el 2004 en el revocatorio convocado por la oposición, volvió a ser validado en el gobierno; en las elecciones presidenciales del 2006 ganó por amplia mayoría; en 2008 mostró sus dotes de curioso dictador y aceptó su derrota en el referéndum que buscaba reformar la Constitución; y en el 2009 ganó las elecciones en el referéndum que aprobó una enmienda constitucional para garantizar el derecho de todos los venezolanos y venezolanas incluyendo a los alcaldes, gobernadores, presidente o presidenta en ejercicio de someterse a la voluntad popular a través de la presentación de su candidatura a la relección.

Así como durante los períodos de gobierno del presidente Chávez, el presidente Nicolás Maduro ha mantenido la democracia como un valor central del proceso revolucionario, llega al gobierno a través de unas competidas elecciones, luego en diciembre del 2015 reconoce el triunfo aplastante de la oposición en las elecciones parlamentarias. Es el constituyente primario quien en 2017 elige la asamblea nacional constituyente y quien participa activamente en las elecciones de gobernadores y alcaldes.

Sin embargo a pesar de que Venezuela se destaca a nivel internacional por la transparencia y justicia de su sistema electoral, la oposición ha mantenido la táctica de no respetar las reglas de juego fijadas con anterioridad, en cada campaña electoral levanta la matriz mediática de irrespeto al árbitro electoral buscando invalidarlo frente a la población, buscando sembrar dudas de su transparencia.

A pesar de lo anterior, el alto volumen de participación en los procesos electorales muestran que su juego no ha tenido eco en los Venezolanos. Así mismo al ser preguntados por el respeto a los diversos resultados electorales, un 66% de los venezolanos percibe que se han respetado los resultados electorales.

Parece incoherente que la oposición denuncie el sistema electoral como fraudulento pero participe reiteradamente en los diversos procesos electorales de estos 18 años en que el Chavismo ha estado en el gobierno, pero de fondo su estrategia está dirigida hacia el exterior, escenario en el que ha trabajado intensamente por aislar a Venezuela como país no democrático, condición inicial para favorecer la anhelada intervención militar del imperio.

La oposición y su agenda golpista siempre olvidarán decir que el sistema electoral Venezolano fue producto del trabajo conjunto entre oposición y gobierno, surgió bajo la mediación del Centro Carter en el contexto del referéndum revocatorio del año 2004. Así mimo no detallarán la intensiva auditoría previa y posterior con técnicos y testigos de todos los partidos que el sistema electoral contiene, antes de cada acto electoral sus técnicos firman los protocolos de conformidad con la transparencia del proceso, sus testigos después de la auditoría en cada centro electoral al terminar las elecciones firman las actas, pero después del acto electoral, si los resultados le son adversos, la oposición sin ponerse colorada sale a cantar fraude.

La reiterada conducta de la oposición Venezolana es propia de una “oposición desleal,3” está comprometida con el derrocamiento del gobierno por cualquier vía, se acomodan el traje de los procedimientos políticos pero se preparan para la insurrección, están comprometidos con regresar al poder a cualquier precio, en su agenda no está la validación o preservación del régimen democrático, cada ataque va dirigido a socavar la legitimidad del gobierno como preparación de un posible asalto al poder.

Jamás firmarían un acuerdo de principios para preservar la paz y condenar cualquier salida violenta, jamás firmarían un acuerdo de reconocimiento del árbitro y los resultados, su apuesta es “como vamos viniendo vamos viendo”, el sistema electoral es tramposo si pierden y es bueno si ellos ganan. Su apuesta es muy clara, siempre patean la mesa cuando pierden el juego. Los personeros de la burguesía llamados oposición, gritan fuertísimo para denunciar que en la Venezuela Bolivariana existe una dictadura, es un ejercicio de cinismo político. Apalancados por el juego de desmemoria histórica que hacen los grandes medios de comunicación, se permite que un violador de derechos humanos del pasado como es la oposición Venezolana, hoy sea el adalid de su defensa. La sagrada libertad de expresión fue reprimida y pisoteada reiteradamente por todos los gobiernos de la cuarta república, así lo constata Eleazar Díaz Rangel en “Censura y autocensura después de Enero de 1958”, en el texto detalla cierres de medios, allanamientos, así como imputación a los periodistas críticos como instigadores de la rebelión. Las desapariciones forzosas, torturas, fusilamientos, asesinatos y demás crímenes de lesa humanidad cometidos por fuerzas de seguridad en los gobiernos de la IV República (1958-1998) ascienden a unos mil desaparecidos y al menos 10 mil crímenes entre asesinatos, torturas y fusilamientos. El ideario liberal de democracia política solo ha podido ser realizado por la revolución Bolivariana y su apuesta de Socialismo del Siglo XXI, el cual además de la democracia igualitaria como garantía de los derechos económicos, sociales y culturales, incorpora la democracia política como modelo y práctica.
Última modificación: 21 de mayo de 2018 a las 11:02
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